Las etapas del amor según la ciencia
1. Enamoramiento
Helen Fisher, de la
Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, pionera en el estudio de la bioquímica
del amor, ha observado que en los
enamorados aumentan las funciones en el área del cerebro tegmental ventral,
parte del sistema de recompensa.
Fisher detectó gran actividad en unas células que sintetizan dopamina, sustancia relacionada con la euforia, los cambios de humor y también con la motivación para conseguir un objetivo concreto. Esta parte del cerebro está en el llamado cerebro reptiliano, el que tiene que ver con las conductas de supervivencia: comer, beber, el sexo y la necesidad de protección. Así, el amor romántico es una necesidad, casi imposible de evitar.
Gran parte de la culpa de que el otro se convierta en una obsesión es la combinación de norepinefrina y dopamina. Ambas se encargan de enfocar nuestra atención sobre algo en concreto y de recordar con detalle estímulos nuevos para aprender. Por su parte, los bajos niveles de serotonina nos abocan a un pensamiento repetitivo que explica nuestra obsesión por el otro.
Adaptado de: www.quo.es/ser-humano/especial-ciencia-del-amor/las-4-fases-del-amor
El cerebro de los recién
enamorados produce reacciones fisiológicas y libera sustancias químicas que son
importantes para crear ese sentimiento de amor que prolongue el vínculo en la
pareja.
Por un lado, induce la producción
de andrógenos masculinos y los estrógenos femeninos que aumentan el
apetito sexual. En el amor romántico inicial, el cerebro produce también
feniletilamina, sustancia inductora de la pasión.
El sexo genera la liberación de hormonas como oxitocina y vasopresina,
que contribuyen al deseo de permanencia junto al otro. La pasión inicial se
caracteriza, además, por la inhibición
de la serotonina, estabilizadora del humor, y la
desactivación de regiones del cerebro, como la corteza frontal, implicadas en
la lógica y el razonamiento. Quizá por ello se ha dicho que el amor es ciego.
CURIOSIDAD: Amor a
primera vista ¿Existe?

Larry Young asegura
que no: “No es amor, es lujuria a
primera vista. Conoces a alguien, cruzas un par de miradas e
intercambias algunas palabras. Suficiente para que, en algunos casos, la
liberación de las moléculas del amor sea más rápida de lo habitual. Lo ideal es
no dejarse llevar por el primer impulso y pensar que es amor a primera vista,
sino dejar fluir la química y asegurarse de que lo que hemos vivido no es
lujuria y puede ser algo más duradero.
2. Romanticismo
Fisher detectó gran actividad en unas células que sintetizan dopamina, sustancia relacionada con la euforia, los cambios de humor y también con la motivación para conseguir un objetivo concreto. Esta parte del cerebro está en el llamado cerebro reptiliano, el que tiene que ver con las conductas de supervivencia: comer, beber, el sexo y la necesidad de protección. Así, el amor romántico es una necesidad, casi imposible de evitar.
Gran parte de la culpa de que el otro se convierta en una obsesión es la combinación de norepinefrina y dopamina. Ambas se encargan de enfocar nuestra atención sobre algo en concreto y de recordar con detalle estímulos nuevos para aprender. Por su parte, los bajos niveles de serotonina nos abocan a un pensamiento repetitivo que explica nuestra obsesión por el otro.
3. Compromiso
Completada
una primera negociación de roles en la pareja y solucionados los conflictos iniciales, aumenta el compromiso de lealtad y
exclusividad en la pareja. Se mantiene la pasión erótica, pero la
fogosidad deja paso a una emoción más relajada y consistente, donde los
cerebros enamorados segregan endorfinas y encefalinas, inductoras de estados de
relajación, satisfacción y bienestar. Tales sustancias tienen también un carácter más adictivo, que hace
difícil la superación de la pérdida del ser querido.
4. Amor compañero
No
ocurre siempre, pero las pasiones
romántica y erótica comienzan a verse reducidas por la monotonía y la falta de
incentivos. Hay menos liberación de dopamina, y si se deja de tener
sexo, los niveles de oxitocina también caen.
Esta reducción queda cubierta con el aumento del compromiso y el asentamiento de la pareja, que incluye el cuidado de los hijos. Estos beneficios nos compensan a la larga como especie.
Esta reducción queda cubierta con el aumento del compromiso y el asentamiento de la pareja, que incluye el cuidado de los hijos. Estos beneficios nos compensan a la larga como especie.
Adaptado de: www.quo.es/ser-humano/especial-ciencia-del-amor/las-4-fases-del-amor
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